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EL VIRUS DEL MOQUILLO CANINO EN LOS HURONES

Por Domingo García. Veterinario JG

EL VIRUS DEL MOQUILLO CANINO EN LOS HURONES

ETIOPATOGENIA

Esta enfermedad es producida por un virus de ARN de la familia Paramixoviridae. Diferentes cepas del virus varían en virulencia, pero el moquillo canino es una enfermedad tipicamente mortal en hurones. Los hurones están en riesgo de padecerla pues esta enfermedad se encuentra en todas partes. Esta es la enfermedad viral de mayor prevalencia en perros. Reservorios de moquillo incluyen miembros de la familia Canidae, Mustelidae y Procyonidae. La forma de transmisión es principalmente por contacto directo entre un hurón sano y un animal enfermo (contacto directo), a través de aerosol o con las secreciones de este último (conjuntiva y exhudados nasales, orina, heces y piel). Queda demostrada así mismo la transmisión a través de fomites pues queda en los guantes de lates del veterinario alrededor de 20 minutos. Afecta a individuos de cualquier edad que no estén vacunados, pues los hurones son altamente receptivos al este virus. La reacción agresiva de este virus puede ser prevenido por medio de la vacunación. Debe tenerse mucho cuidado con la vacuna que se administre. Existen estudios que han demostrado que la aplicación de vacunas para perro no logran alcanzar los niveles adecuados de inmunidad o pueden causar reacciones que culminen con el desarrollo de esta penosa enfermedad.
Una vez dentro del cuerpo del hurón se produce la viremia, siendo el periodo de incubación en hurones es de 7-12d. Se eliminan virus a partir del día 7 postinfección.

SINTOMATOLOGIA

Aunque los síntomas son muy variados y poco específicos generalmente hay fiebre (40.6-41.1ºC); erupciones bajo el mentón y la zona inguinal y perianal; irritación de labios y comisuras; descarga oculonasal que deja pegados los párpados y que al principio es serosa pero torna rápidamente a mucopurulenta, con conjuntivitis (incluso úlceras indolentes) incluida fotofobia y blefarospasmos; rinitis purulenta que dará lugar a costras y tumefacción de la barbilla; vómitos y diarreas al día o días siguientes, no siendo del todo comunes en la mayoría de los hurones. Cuando el virus se encuentra en respiratorio aparece tos y mediante radiografías se aprecia consolidación pulmonar. Decrece su apetito llegando a anorexia. En piel dermatitis en zona anal e inguinal, hiperqueratosis en plantas de los pies y cola. En el examen hematológico aparece leucopenia importante. Los cuerpos de inclusión del moquillo aparecen en células epiteliales de la tráquea, vejiga de la orina, piel, tracto gastrointestinal, nódulos linfáticos, bazo y glándulas salivares. Las alteraciones neurológicas empiezan cuando el hurón va perdiendo sensibilidad en las patas traseras y sigue trabándosele la mandíbula y continúa con trastornos nerviosos como incoordinación, nistagmo, tortícolis y temblores y al término de algunos días, el animal fallece.
En muchos casos no se alcanza a percibir ni la mitad de los signos antes de que sobrevenga la muerte.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se puede basar en la anamnesis (confirmación de la exposición al virus), la observación de los síntomas, también mediante la titulación de anticuerpos (inmunofluorescencia) y por los resultados histopatológicos. La ejecución del test de inmunofluorescencia se realiza consolución conjuntival, de membranas mucosas o sangre para identificar anticuerpos en las células. Este test es usado sólo en los primerísimos días de la enfermedad, y los resultados falsos positivos pueden ser posibles. Los virus vivos modificados usados en la vacunación no interfieren con este método de testaje.
Un diagnóstico positivo postmortem puede obtenerse con inmunofluorescencia de impresión de nodulos linfáticos, de ampollas epiteliales y de cerebelo. El exámen histopatológico de células afectadas puede también confirmar la enfermedad. Existen cuerpos de inclusión de moquillo que son usualmente intracitoplasmáticos pero pueden estar intranucleares también. Estos están generalmente en el epitelio traqueal, urinario, vejiga de la orina, piel, tracto intestinal, nódulos linfáticos, bazo y glándulas salivares. Neumonía intersticial difusa. En el sistema nervioso central se observan células inflamatorias invasivas con desmielinización.

Diagnóstico diferencial con INFLUENZA

El moquillo y la infección por influenza vírica se distinguen usualmente en base a la anamnesis, signos clínicos y los hayazgos en el exámen físico. Los signos clínicos del moquillo inicialmente pueden parecerse a los de la influenza; sin embargo, en 1-2 días, la descarga serosa nasal y ocular torna mucopurulenta y la dermatitis que acontece es patognomónica de moquillo, (cuando se ven en conjunción con otros resultados usuales) desarrollándose alrededor de barbilla y labios. Hay que vigilar a hurones con moquillo más que aquellos con influenza.

HALLAZGOS CLÍNICOS DISTEMPER INFLUENZA
descarga nasal y ocular ++ mucopurulenta ++ mucoserosa
estornudos + +++
tos + +++
fiebre +++(>40ºC) ++ resolución fácil
dermatitis (barbilla, labios, inguinal)+++ -
hiperqueratosis almohadillas ++ -
signos S.N.C + -
resultados: casi 100% RIP autolimitante RIP neonatos
(+ probable presencia) (++ común) (+++ usual presencia) (-ausencia)

TRATAMIENTO

No es opción el tratamiento para la infección del moquillo en hurones y el ratio de mortalidad es de casi el 100%. Hasta que el tratamiento llegue a ser una opción como tal para el moquillo, la eutanasia de los hurones afectados es usualmente la mejor ruta humanitaria. Si la eutanasia no es una opción, el tratamiento paliativo consiste en el uso de antibióticos para las infecciones secundarias como mejor cuidados de soporte.
En hurones que han estado expuestos al virus se les puede administrar Maxaglobin (Hoechst), se trata de un preparado de inmunoglobulinas que contiene anticuerpos neutralizantes contra el virus del moquillo y que produce inmunidad pasiva durante 2-3 semanas. La dosis profiláctica es de 0.2 ml/Kg IM, SC.
La acción conjunta durante largo tiempo de inmunoestimulantes e INTERFERON; una dieta rica en proteínas y grasas; un antibiótico como DOXICICLINA; ácidos grasos para la piel y baños con un champú específico para problemas cutáneos de descamación e hiperqueratosis es la mejor opción que tenemos.

PREVENCIÓN

Los hurones deben ser vacunados contra el virus del moquillo canino. Se recomienda una vacuna viva modificada para proteger contra el moquillo. Vacunas muertas no ofrecen una protección fiable. Se usan vacunas que no deriven de líneas celulares de hurón. porque los hurones vacunados con estas líneas celulares pueden reproducir la enfermedad. Evitar vacunas multivalentes caninas, que pueden estar asociadas a efectos adversos.
Si un brote ocurre en un grupo de hurones susceptibles, todos los animales clínicamente afectados deberían ser aislados, y los hurones sanos inmediatamente vacunados. Sin embargo, vacunar a los hurones no vacunados en el comienzo de un brote puede no parar la infección y la mortalidad. El moquillo es relativamente labil y su infectividad es destruida por calor, escasa humedad, detergentes y desinfectantes. Una rutina de limpieza y proceder a desinfectar es efectiva para destruir el moquillo en superficies duras.
En España no se comercializa ninguna vacuna específica para hurones. Sólo una vacuna está aprovada en USA para su uso en hurones (FERVAC-D). Aunque varias vacunas de moquillo son usadas y parecen seguras, no existen juicios de eficacia en la conducta de estas vacunas. No se deberían usar combinaciones de vacunas caninas y nunca vacunas caninas atenuadas por pases en células de hurón porque posiblemente la vacuna induzca la enfermedad, especialmente en animales inmunodeprimidos o hurones enfermos. La vida media de los anticuerpos maternales contra el virus del moquillo canino en hurones es de 9,4 días. Hay que administrarles a los hurones series vacunales a las 6-8, a las 10-12 y a las 13-14 semanas de edad. Administrar recuerdos de vacunación anualmente. Hay informes anecdóticos de reacciones seguidas a vacunación de moquillo en hurones. Los hurones pueden vomitar, tener diarrea y producir eritemas en la piel y alta temperatura. Los hurones deberan estar monitorizados en la sala de espera o por el propietaro al menos 30 minutos despues de recivir la vacuna del moquillo. Si un hurón tiene una reacción adveras, administrar un antihistamínico (diphenhy-dramine hypochloride a 0,5-2 mg/kg IV o IM) o si es una severa reacción epinefrina a 20 microgramos/Kg IV, IM, SC o IT y administrar un soporte vital siguiendo los protocolos estandar usados en medicina de animales pequeños.
Esto es difícil de decidir cuando el huron tuvo una reacción adversa en el pasado. Entre las posibles opciones estarían no continuar con la vacunación de moquillo o aplicar diphenhydramine quince minutos antes de la vacunación. Alternativamente, aplicar otra vacuna de moquillo canino, GALAXY D, podría administrarse. Sin embargo, GALAXY D no está aprovada para su uso en hurones ni tiene el efecto protector provado contra el moquillo canino en esta especie. Discutir las opciones con el propietario y obtener permiso del propietario antes de usar un producto no probado.

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